Solo necesito dos segundos para ser feliz: primer segundo me dices que me quieres; segundo segundo, me besas; pero claro esta, por culpa de las matemáticas, después del dos sigue el tres, y entonces... tercer segundo, me despierto; cuarto segundo, me doy cuenta de que es un sueño; quinto segundo, suena el despertador y empieza otro día más sin ti.
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