Seguidores

sábado, 24 de marzo de 2012

Y ahora solo me alimento de recuerdos.

En ese justo instante en que miras a tu alrededor y te sientes vacía, escuchas los latidos de tu miserable corazón y late lento. Muy lento. En cambio, te das cuenta de que tu vida corre demasiado rápido, que está pasando como un cohete sin dirección y sin frenos. De repente, te metes en el mundo de los recuerdos. Y recuerdas una noche cualquiera, cuando el frío no te mataba ni el calor te sofocaba, cuando la perfección de aquella noche era, solamente, porque estaba él. Cuando con solo mirarte no sabías que decirle, tu cerebro se paraba, dejaba de pensar, porque al besarte te dejaba sin conocimiento. No, no puedes. Desconectas, no puedes pensar en aquello, las lágrimas empiezan a recorrer tus mejillas y solo quieres volver junto a él, pero te das cuenta de que no volverá. Que se ha ido. Y en ese mismo instante solo quieres desaparecer, salir corriendo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario