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lunes, 4 de junio de 2012

Nadie se levanta queriendo a alguien y deja de quererle a la hora de la siesta.

Es increíble como pasan las semanas, ayer te tenia conmigo y hoy solo eres un recuerdo imposible de olvidar. Un puto recuerdo. Recuerdo, porque no se como has echo que no consigo sacarte de mi cabeza. Es inútil que me engañes, que me esquives, que me olvides, porque yo se que la piedra con la que tanto tropezé se me metió en el zapato y sin darme cuenta va conmigo siempre. Y hasta que no me pinche con ella no me daré cuenta, pero el problema es que la piedra es demasiado pequeña para sentirla, y hasta que no se me hagan viejos o se me rompan los zapatos, allí estará, recordandome lo mucho que te quiero, aunque yo no me dé ni cuenta. Y es que la vida es así, no elegimos de quien nos enamoramos, simplemente ocurre, y cuando lo hacemos actuamos sin pensar, es como un reflejo. Y queremos tanto a esa persona que se nos olvida todo lo demás, hasta que despiertas un día por la mañana y él ya no está. Y tu, sigues queriendolo con cada uno de los pedazitos de tu corazón. Y recuerdas todo lo sucedido, y un año pasa volando, y todo lo sucedido en este año acaba igual que empezó, con un alma por los suelos y otra brindando con cerveza, como dos perfectos desconocidos.

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